Estimado lector,
creemos que es de suma importancia hablar acerca del impacto que ha tenido y
sigue teniendo la tecnología en la guerra a través de los años. Esto se puede
ver reflejado en el crecimiento indiscutible de los avances tecnológicos. Por
ejemplo, los primeros veinte años del siglo XXI han sido testigos de una
explosión de avances innovadores que han repercutido en las sociedades, economías
y legislaturas de todo el mundo. Las fuerzas armadas y el ámbito de la lucha
han sido los mismos. Los avances tecnológicos han impactado lentamente en la
manera en que las fuerzas armadas combaten entre sí y, al hacerlo, han redefinido
los límites de la contienda. Una parte importante del impulso ha procedido del
ámbito privado: a medida que los avances en tecnología de datos de los civiles
se han ido modernizando, se han ido infiltrando en la industria de la defensa; un número creciente de nuevas empresas, que, por ejemplo, buscan nuevas oportunidades comerciales para
su innovación en la contratación de defensa.
Mientras que el
siglo XX ha sido testigo de cambios sísmicos en la guerra desde la década de
1910 con caballos, pasando por la década de 1930 mecanizada y la década de 1940
con aviones de propulsión, hasta la era nuclear, el ritmo creciente de la
tecnología actual está presagiando otra era. Este nuevo estado de cosas se
definirá cada vez más por las capacidades digitales. El general Richard Barrons
-ex jefe del Mando de las Fuerzas Conjuntas británicas- lo resumió muy bien en The Times el pasado mes de
noviembre: "Estamos asistiendo a cambios en el campo de batalla tan
profundos como cualquier otro en los últimos 150 años, a medida que los datos,
la inteligencia artificial y la conectividad se convierten en los nuevos componentes
clave de la guerra. Pero aún estamos en las estribaciones de lo que se
avecina". De hecho, hay pocas dudas de que habrá un desarrollo más radical
en el horizonte.
Esta necesidad de
desarrollo no es actual: desde hace mucho tiempo, las fuerzas armadas necesitan
renovar su armamento para mantenerse al día con su capacidad de combate. Las
que no se modernizan pierden sus ventajas en los campos de batalla. Hoy en día,
sin embargo, esta atención sobre el equipamiento actual ha empezado a dar paso
a una preocupación creciente por las capacidades creativas.
¿Cuáles son éstas
precisamente? Básicamente: la información, la inteligencia artificial creada
por el hombre, la red ampliada y la automatización. En general, se trata de
componentes que servirán de soporte a las armas avanzadas del futuro.
Por otro lado, las guerras cómo consecuencia traen muerte por lo que la desesperación humana, por querer lograr un objetivo, hace innovaciones tecnológicas para poder beneficiarse.
Por ejemplo en la primera guerra mundial, uno de los conflictos más grandes de la historia, se hizo lo que se llama los tanques de guerra, este vehículo se creó durante el conflicto por Reino Unido y Francia. El objetivo de estos grandes vehículos era facilitar el traslado de la infantería de la trinchera amiga a la enemiga sin que éste sufriera ningún daño.
Por otro lado, también se creó el reconocimiento aéreo durante la primera guerra mundial, para el cuál se utilizaban máquinas más pesadas en el aire, en el cuál las primeras operaciones fueron vuelos de bajo nivel con el pilo a menudo desmontado del avión para poderle informar a los oficiales verbalmente. Por consiguiente, se creó con urgencia un soporte fotográfico a tiempo completo a bordo para poder tomarle fotografías al enemigo.
También se desarrollaron las primeras prótesis, debido a que muchos soldados eran heridos y perdían partes de su cuerpo, por eso desarrollaron artefactos que pudieran reemplazar las extremidades perdidas de los soldados. Estos artefactos fueron creados por Anna Coleman Ladd, lo cuál en ese tiempo más de 20000 hombres fueron desfigurados. En esa época apenas la cirugía estética había avanzado, lo cual estos casos eran un gran desafío para la comunidad médica.
Después de unos cuantos años durante la segunda guerra mundial se desarrollaron las linternas de dinamo, unos de los inventos que se siguen usando hasta ahora. Básicamente estas consisten en fuentes de luz que pueden activarse gracias al uso de un asa colocada en la parte superior de esta. Este artefacto fue desarrollado para que las tropas pudieran alumbrar su camino sin necesidad de baterías, fuego o aceite.
El turborreactor fue otros de los inventos durante la segunda guerra mundial, es un motor a reacción creado por Frank White de los años 30. En 1939 voló el primer avión a turborreactor del mundo. Este se utiliza principalmente para propulsar aviones. También tuvieron un gran impacto en la aviación comercial, eran más rápidos y fiables.
Otro de los grandes inventos durante la segunda guerra mundial es el misil guiado, el cuál fue creado por el alemán Wernher von Braun durante el año 1942. Los primeros misiles guiados con éxito fueron lanzados sobre Amberes y Londres durante la segunda Guerra Mundial. El alcance medio de estos misiles era de unos 240 kilómetros, después de los cuáles el misil entraba en barrera y detonaba sobre el impacto una tonelada de explosivo de alta potencia.
Las armas de tecnología avanzada ya sea en desarrollo o en prospección de tendencias futuras, son necesarias para los grandes países con el fin de conseguir destrucción masiva, si en caso se diera una guerra. Es esencial pensar que en el futuro aparecerán armamentos que hoy solo están en la mente de algunos, basados en conocimientos tecnológicos, que ahora, no se puede llevar a cabo con tan solo nuestro conocimiento o imaginación. Sino que en la medida que la ciencia avance, esto podrá haberse realizado.

Estos armamentos o proyectos de armas de gran avance han sido desde el comienzo señaladas como un grave asunto en el marco de los foros de no proliferación y desastre, si bien es cierto no se habla de armas de destrucción masiva en la mayoría de los casos. Un problema con el que nos encontramos al estudiar este tipo de tecnologías en las armas es que la búsqueda de información fiable de carácter abierto no se encuentra ya que algunos autores de proyectos los constituyen más secretos que los países incluso.
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